BREVE HISTORIA

Con más de 170 años de historia, el origen de esta fiesta se remonta al año 1851, cuando un grupo de estudiantes murcianos, tras el desfile de carnaval, y ataviados con capuchones negros y utensilios de cocina recorren las calles de la ciudad portando un féretro a hombros con La Sardina dentro para finalmente quemarla. Esta fue la primera aproximación al Entierro de la Sardina actual.

Así pues, se trata de una tradicional fiesta con una arraigada historia y, aunque actualmente sólo se celebra en la Región de Murcia, también se celebró en otros rincones de España. Tratándose de una fiesta pagana con tintes carnavalescos, históricamente enterrar la sardina representaba el paso a un periodo de mayor libertad, tras el ayuno y la abstinencia características de la cuaresma. Por tanto, como el carnaval, supone un grado de mayor permisividad y cierto descontrol, escapando de los ritos tradicionales y huyendo de la rutina. En otras zonas de España, la sardina era lanzada al mar para garantizar la repetición del carnaval en el siguiente año. En Murcia, en cambio, la sardina es incinerada.

EN PROFUNDIDAD

Ese primer Entierro llevado a cabo por estudiantes murcianos causó tal sorpresa y revuelo que hizo que, numerosos escritores murcianos, se hicieran eco de él. El periodista murciano Martínez Tornel, por ejemplo, escribió que “unos cuantos murcianos, entonces jóvenes, sorprendieron a la ciudad en la última noche de carnaval presentándose en sus calles, a guisa de disciplinantes, con sendos capuchones negros, hachas de viento en las manos y formando una terrorífica comitiva que concluía en un disforme féretro, en la cual, se supo después, iban los restos mortales de una desgraciada sardina.  Al son de una lúgubre máscara, recorrieron las principales calles, y después, formando una pira con los hachones, quemaron el féretro.”

Ese mismo año, Joaquín López compuso el siguiente poema:

“Fue tanta la algazara y el ruido,

Las risas y las voces,

que el valiente escuadrón se ha desunido.

Los burros marchan repartiendo coces;

gresca desorden broma y laberinto,

y fuertes carcajadas

y cada parecer vario y distinto,

que es preciso decir, que el cuadro, en suma,

en vano intenta retratar la pluma.

Tras de tanta apretura,

de girar en opuestas direcciones,

el escuadrón se ordena

cada cual, recobrando su apostura,

y empieza entre pendones

la cabalgata a caminar serena.

Detrás el pueblo, confundido grita,

entregado a la bulla y al mareo,

y en su loco deseo

otro grupo a la vez se precipita

por calles y por plazas,

dando en sus rostros de locura trazas,

y fuera de su centro

pues pretenden salirles al encuentro.

El pueblo allí se olvida

de penas y quehaceres.

Y el alma distraída,

mozos, ancianos, niños y mujeres,

en calles y balcones,

alegran sus fogosos corazones,

pues el brillo y color de aquella orgía,

les convida al placer y a la alegría.

No queda calle en la ciudad, ninguna

ni humilde callejuela

por donde la comparsa no se aduna

y el tropel confundido no se cuela.

Y una y otra vez, el pueblo loco

el pregón quiere oír; pídelo a voces

que escucharlo una vez lo tiene en poco.”

HECHOS MÁS IMPORTANTES DEL ENTIERRO DE LA SARDINA DE MURCIA

1854. El Entierro se consolida como espectáculo. También se lee por primera vez el Bando del Casino, el cual evolucionará hasta el actual Testamento de la Sardina. El desfile recorre desde la Plaza de San Agustín hasta el Casino de Murcia. Tras los carros circulan bandas de música llenando las calles de alegría.

1860. La fiesta se hace cada vez más grande y famosa, lo que despierta el interés de otras empresas diferentes al Casino de Murcia. Entre ellas, el Ayuntamiento, el ferrocarril o ciudadanos de altas esferas, que comienzan a ayudar con la financiación.

1862. Con motivo de la visita de la reina Isabel II a Murcia, se realiza una representación del festejo, llegando su fama a otros rincones del país.

1865. Tras dos años sin celebrarse, el Entierro de la Sardina vuelve con fuerza congregando a numerosos visitantes de los pueblos más alejados de la ciudad.

1866-1874: El Entierro no puede llevarse a cabo en dicho periodo de tiempo debido a turbulencias en el poder de La Corona en España y la desestabilización territorial por la que pasa el país.

1875. Los ciudadanos y comerciantes, a través de la prensa, reclaman que vuelva.

1876. Nace el Testamento de la Sardina como es conocido hasta ahora.

1879. A causa de la riada de Santa Teresa y el nefasto estado del campo, se suspende.

1881. Murcia se manifiesta para promover el Entierro y elegir una junta más implicada con el festejo.

1884. Un brote de cólera impide que se realice y la gente comienza a preguntarse sobre el futuro de la fiesta. En palabras del poeta Joaquín López: “El Entierro de la Sardina, como tal mascarada, ha muerto porque debía morir; porque en todos, aun sin explicarnos el por qué, se impone el pensamiento de que las grandes y cultas poblaciones no hacen buen papel, derrochando el dinero y la actividad en fiestas frívolas, de pura locura y de innecesario lujo…”

1899. Aquellos realmente interesados en organizarlo se reúnen en el Ayuntamiento de Murcia y se constituye una nueva y motivada junta.

1900. El Ayuntamiento de Murcia edita sellos sin valor postal para ayudar con la financiación.

1903. En este año da comienzo una etapa de dificultades económicas y se nombra una junta recaudadora para alcanzar el presupuesto necesario.

1926. Tras más de unos 20 años sin celebrarse, se reclama volver a enterrar a la sardina, pero los medios se ponen en contra y la califican de fiesta de desenfreno.

1930. De nuevo no puede ser llevada a cabo. Para poder subsanar esto, se funda un Club Sardinero encargado de la gestión y organización.

1932. El Entierro vuelve a retomarse, pero la dicha no dura mucho.

1936. A causa de La Guerra Civil española no tiene lugar.

1942. Se reorganizan las Fiestas de Primavera y la cabalgata comienza a desfilar con normalidad.

1945. El Ayuntamiento decide hacerse cargo de su organización y dirección.

1950. Se constituye la Comisión Permanente de Festejos integrada por representantes de la Diputación Provincial, el Casino, la Cámara de Comercio, el Círculo Mercantil, Información y Turismo, la prensa y las radios locales.

1960. Se formaliza la Junta General Sardinera y la Agrupación Sardinera para asegurar la estabilidad y persistencia en el tiempo de la fiesta.

1967. Se crea el título de honor Gran Pez para que represente a el Entierro de La Sardina y la ciudad. En este primer año, el elegido es Rosendo Lostau Ferrán.

1988. Se diseña el primer cartel del desfile, a cargo de Ramón Gaya y se nombra la primera Doña Sardina, Ana Romero.

2006. Es declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, congregando cada vez más invitados en la ciudad de Murcia para disfrutar de un ambiente festivo, temperatura ideal y una caña en cualquier terraza.

HECHOS MÁS IMPORTANTES DEL ENTIERRO DE LA SARDINA DE MURCIA

“Murcia siempre está en mi corazón, me siento orgulloso de sus fiestas”

Xuso Jones, cantante, Gran Pez 2014