29 marzo, 2021

Francisco Martínez Martínez, presidente de Marte

¿Qué destacarías de ser sardinero?

La generosidad del sardinero es lo más destacado. Es la cualidad que nos engloba a todos. Desarrollamos la fiesta por y para la ciudad de Murcia, los murcianos y para todos aquellos que nos visitan en esas fechas. Particularmente, me quedo con el ambiente de la ciudad en los días previos al gran desfile. Es algo que, con el paso de los años, no deja de sorprenderme. Poder vivirlo desde dentro es una experiencia única.

¿Cuánto tiempo tardáis en preparar las actividades que desarrolláis en la organización del Entierro de la Sardina? ¿Cuál es la actividad más significativa?

En nuestro grupo estamos todo el año con preparativos. A las 2 o 3 semanas de terminar el Entierro de la Sardina, ya estamos preparando el año siguiente. Para el Grupo Marte, la fecha más significativa de los preparativos es “el día de la Mezcla”. Cuando sardineros, familiares y amigos nos juntamos para llenar la carroza de juguetes. En ese momento, todos nos convertimos en niños. Y ya en plena fiesta, la foto del Catafalco. El último ratico antes del desfile, con el trayecto a las carrozas, viendo a esa multitud. Te contagias de su alegría. Se te quita el cansancio y siendo el Dios de la Guerra, nos preparamos para la batalla con un pastelico de carne y una Estrella de Levante.

Además de la semana de fiestas, ¿vuestro grupo realiza algún otro tipo de actividad?

Además de las reuniones propias del grupo, colaboramos con el Centro Social de Mayores de San Juan, Santa Eulalia y San Lorenzo-Universidad, siendo todos ellos “hachoneros de honor” del Grupo Marte. Además, todos los años realizamos una entrega solidaria de juguetes a una ONG elegida entre todos los componentes.

¿Cuál es tu mejor anécdota? ¿Recuerdas algún momento favorito que te haya ocurrido como sardinero?

Recuerdo un año que nos colamos en la redacción del diario La Opinión, con batucada y todo. Creo que no lo esperaban y durante casi una hora, allí no se pudo escribir una sola línea. Todos se lo tomaron muy bien y pasamos un gran rato. Más que anécdotas, lo mejor son las personas que vas conociendo. Se crea un vínculo especial. Puedes estar un año sin ver a alguien, que cuando te lo encuentras, parece que no haya pasado el tiempo. Haber desfilado con mi padre, que me inculcó todo este amor que siento por el Entierro de la Sardina, también es algo muy especial para mí. Y, por supuesto, la Quema de la Sardina. El momento de tirar el casco a la hoguera, al fuego purificador. A pesar de estar rodeado de gente, es un momento muy íntimo. Deshacerse de todo lo malo. Cuando volvamos, vamos a tener que tirar muchos cascos.

¿Tienes algún año preferido? ¿Por qué?

En mi primer año, el Entierro de la Sardina salía del Cuartel de Artillería y el desfile estuvo a punto de suspenderse por la lluvia. La angustia de estar allí, a punto de salir, con todo en marcha y no tener la certeza de poder hacerlo, se me quedó grabado. Finalmente salimos y completé mi año de Chirrete. Como año preferido, el tercero que desfilé. Siempre les digo a los nuevos que el Entierro de la Sardina te supera el primer año, lo conoces el segundo y lo disfrutas el tercero.

¿Qué ha supuesto la suspensión del Entierro de la Sardina de estos dos últimos años?

Para nosotros el año pasado fue un palo. Casi desde el principio fuimos conscientes de que lo correcto era la cancelación, pero nos pilló con todo hecho y fue duro. Posteriormente y viendo la evolución de la pandemia todo pasó a un segundo plano. Este año, desgraciadamente, sabíamos que tampoco lo íbamos a poder celebrar y estamos más hechos a la idea. Los que tenemos sangre sardinera por las venas estamos deseando volver y hacerlo con todos, así que toca cuidarse, respetar todos los protocolos sanitarios y esperar. La espera merecerá la pena.

SARDINEROSSSS
SARDINERASSSS
¡¡¡VIVA EL ENTIERRO DE LA SARDINA!!!
¡¡¡VIVA MURCIA!!!