1 abril, 2021

Juan De Dios Gómez Vicente, presidente de Ceres

¿Qué destacarías de ser sardinero?

Como sardinero, lo destacable es la ilusión que se despierta en el público, el cual está ansioso por la llegada de todos los grupos para conseguir un pito, una pulsera o un balón. Regalos que los Dioses traen a una ciudad que destaca precisamente por la generosidad. Ya sea en nuestra fiesta en particular, o en todas en general, siempre hay un obsequio para todo aquel que viene a participar. Y esa entrega, ese regalo, que denota la generosidad de todo murciano, se amplifica como sardinero cuando, llegado el momento, nos engalanamos de luz y color y llevamos la alegría y pasión a unas Fiestas de Primavera con el colofón de la noche mágica de nuestro amado Entierro de la Sardina.

¿Cuánto tiempo tardáis en preparar las actividades que desarrolláis en la organización del Entierro de la Sardina? ¿Cuál es la actividad más significativa?

Solemos tardar unos diez meses, iniciando esa preparación el mes siguiente al último Entierro de la Sardina, sin contar uno de los meses de verano. El resto de meses convocamos una o varias Juntas Ordinarias, en función del tiempo que reste para el próximo desfile. Para Ceres, todas las actividades son destacables y llevan su tiempo hasta que finaliza su preparación, pero, quizás por lo que implica, las más significativa sea la de organizar visitas durante la semana de fiestas a diferentes Organismos o Instituciones de personas con discapacidad, las cuales nos reciben todos los años con tal alegría y cariño que hace que la preparación y posterior entrega de presentes sea el momento más emotivo de esos días. Es un acto en el que se crea una conexión mágica entre el sardinero y esos chicos que nos lleva a la satisfacción del deber cumplido, el deber de generar ilusión.

Además de la semana de fiestas, ¿vuestro grupo realiza algún otro tipo de actividad?

Sí, además de las reuniones mensuales para preparar el Entierro de la Sardina venidero, solemos organizar cenas o comidas con nuestras familias, a modo de convivencia. También fomentamos que miembros del grupo, en representación de éste, colaboren en diferentes actos sociales como el voluntariado.

¿Cuál es tu mejor anécdota? ¿Recuerdas algún momento favorito que te haya ocurrido como sardinero?

Hay muchas anécdotas. Son muchos años participando en la festividad y llevando su buen nombre a diferentes lugares, desfilando ,por ejemplo, en la Expo 92 en Sevilla o el año pasado en los Carnavales de Tenerife. En todos estos años, ha habido momentos especiales y muchas horas compartiendo con mis compañeros, mis amigos, creando así una relación fraternal. Por aportar un momento favorito, reseñaría el último Entierro de la Sardina. Presentamos la nueva carroza en honor a nuestra querida diosa Ceres, con elementos sobre su mito, que nos llevó muchas horas de trabajo hasta su puesta a punto y que para 2022 estará plenamente finalizada con una nueva ampliación y redecoración.

¿Tienes algún año preferido? ¿Por qué?

El primer año suele ser el preferido por la novedad del momento y eso me lleva a inicios de los años 90. Esa ilusión por vestirte por primera vez de sardinero y ser abordado por todos los niños pidiendo su regalo es de las experiencias más maravillosas que un sardinero puede vivir. Las caras de ilusión nunca se olvidan y te retrotraen a tu propia infancia cuando ese niño eras tú.

¿Qué ha supuesto la suspensión del Entierro de la Sardina de estos dos últimos años?

Ha supuesto una desilusión por todo lo que conlleva la preparación, las diferentes reuniones con mis compañeros, etc. Todo eso, el contacto con personas a las que quieres y con las que compartes la ilusión de entregarte, no ha podido llevarse a cabo de esa forma a la que estábamos acostumbrados. En su defecto, las hemos realizado de forma telemática ya que siempre había algo que comentar del grupo, pero no ha sido igual. En el ámbito personal ha sido otra desilusión. Mi hijo se acababa de incorporar al grupo como Chirrete y no hemos  podido compartir la experiencia de navegar por las calles de Murcia a bordo de nuestra nueva nave. Además de lo que significa el motivo desesperante del por qué no ha podido ser, una maldita pandemia que nos ha tocado vivir. Ojalá y así lo espero, el año 2022 los Dioses del Olimpo regresen a nuestra ciudad y despierten la ilusión y espíritu sardinero de los murcianos.