24 marzo, 2021

Pablo Ruiz Palacios, presidente de Centauro

¿Qué destacarías de ser sardinero?

El ser sardinero es un sentimiento. Significa, para los integrantes del Grupo Centauro, tener la oportunidad de llevar la alegría y la generosidad de nuestra tierra a cuantos se acercan a nosotros. La sonrisa de un niño o un adulto al recibir un regalo sardinero es algo que no se puede medir ni decir con palabras. Por ello, el contacto con la sociedad murciana es uno de los vínculos que más necesitamos.

¿Cuánto tiempo tardáis en preparar las actividades que desarrolláis en la organización del Entierro de la Sardina? ¿Cuál es la actividad más significativa?

Nuestra actividad comienza inmediatamente después de haber quemado La Sardina. En la siguiente reunión, cada uno de los integrantes del grupo manifiesta lo que más le ha gustado de ese ejercicio y lo que merece ser mejorado. Todo el año estamos pensando en el siguiente Entierro de la Sardina. Hay muchas actividades que son relevantes durante el año, siendo la más esperada la compra de los juguetes que vamos a llevar en la carroza, así como de los regalos que ofrecemos a los jóvenes y chiquillos que se acercan a nosotros durante los desfiles de nuestra semana grande.

Además de la semana de fiestas, ¿vuestro grupo realiza algún otro tipo de actividad?

Además de todas las actividades sociales que se realizan a través de la Agrupación Sardinera, en las que nuestro grupo participa activamente, realizamos visitas a centros escolares, entre otras.

¿Cuál es tu mejor anécdota? ¿Recuerdas algún momento favorito que te haya ocurrido como sardinero?

Muchas son las anécdotas que puedo contar de mi vida sardinera. Cada reunión de grupo, que habitualmente está precedida de una cena, es un momento de relax donde las bromas y las zaragatas son la tónica predominante. Hay que tener en cuanta que en nuestro grupo, uno de los más estables del festejo, concurren personas de todos los estamentos sociales, desde jubilados y trabajadores, hasta profesionales liberales, que tenemos asumido desde el primer momento que cuando estamos en el Grupo Centauro somos sardineros rasos y todos somos iguales. Esto hace que las veladas sean un oasis de nuestra actividad diaria. Para mí, la anécdota más destacable que recuerdo podría ser cuando, tras el primer desfile sardinero, y sin esperármelo, fui ‘bautizado’ dentro de la carroza con un excelente cava.

¿Tienes algún año preferido? ¿Por qué?

El primero. Cuando nuestra carroza coronó el Puente Viejo y vi la inmensa cantidad de murcianos y visitantes que llenaban totalmente Gran Vía, se me hizo un nudo en la garganta que todavía lo siento cada año cuando pasamos por el mismo lugar.

¿Qué ha supuesto la suspensión del Entierro de la Sardina de estos dos últimos años?

Desorientación. Cuando llegan estas fechas, es difícil encontrarse. Son momentos duros donde muchas personas lo están pasando francamente mal y entre todos debemos contribuir a superarlo. Pero, a la vez, la comunicación entre todos los componentes del grupo es fluida a través del grupo de mensajería o en nuestras reuniones a través de videoconferencia. Nos hace tener más cerca el Entierro de la Sardina. Esperamos que esta pesadilla dure poco y podamos volver a tener la posibilidad de retornar a la sociedad, a través de los juguetes y regalos sardineros, el cariño que ella nos da todos los años.